lunes, 4 de abril de 2016

Versailles

Durante muchos siglos la caza era el mayor entretenimiento de los reyes. A principios del siglo XVI, Versailles era una zona abandonada y casi desierta pero magnífica para la caza, adonde iba a cazar el rey Enrique IV.



En el sigo XVII, le acompaña su hijo, el futuro rey Luis XIII. Para no tener que ir a cazar y volver a París en el día, Luis XIII construye un pabellón de caza con 26 habitaciones para poder quedarse allí con sus amigos. Pero pronto le resulta pequeño y lo convierte en un palacete.






A la muerte de Luis XIII, cuando Luis XIV (el rey Sol) llega a Versailles por primera vez, tiene 13 años. Decide convertir Versailles en la capital del mundo y comienza unas obras que durarán 40 años. Versailles tiene que superar, en lujo y dimensiones, a cualquier monumento antiguo o moderno.

Los jardines son extraordinariamente grandes en proporción al tamaño del palacio. En estos jardines hay estanques que los hacen parecer aún mayores e incluso está Le Grand Canal, un mar en miniatura.



El rey se traslada de Paris (la capital) a Versailles con 10.000 cortesanos y crea la corte más lujosa y con más protocolo de la historia de Francia. La Galerie des Glaces (Galería de los Espejos) la representa perfectamente.


Galerie des Glaces

A la muerte de Luis XIV, su hijo Luis XV (ya en el siglo XVII) también modifica el palacio, pero esta vez para hacerlo más cómodo, con habitaciones privadas para la familia real (incluso, a este rey le gustaba cocinar).


Con el siguiente rey Luis XVI, no se hacen modificaciones en el palacio pero sí en los jardines que se transforman en lo que podemos ver hoy. 
Su mujer, Mª Antonieta, mandó construir un pequeño pueblo llamado Hameau de la Reine para vivir allí como si fuera una campesina.

Le Hameau de la Reine
Todas estas caras fantasías le costarán la vida ya que estalla la Revolución Francesa y se guillotina a toda la familia real. La monarquía en Francia acaba con Luis XVI pero el Palacio y el Parque de Versailles permanecen como testimonio de la grandeza de la monarquía francesa y es Patrimonio Mundial de la Unesco desde 1979.